Los femicidios, crímenes políticos: 4 meses de impunidad en el femicidio de Florencia Gómez.

Los femicidios, crímenes políticos: 4 meses de impunidad en el femicidio de Florencia Gómez.

Al finalizar el primer mes del año 2021, mientras la Argentina sufre una segunda ola de COVID-19, los medios de comunicación transmitían las cifras de femicidios  de principio de año con un encabezado desesperante: “más femicidios que días en el mes de enero”.  

Por Barberan Celeste Rebeca (@@lohanaberkinsok) 

Comenzamos el segundo mes del 2021, una vez más, con los números de la impunidad del patriarcado: números que esconden el asesinato de 37 mujeres y trans travestis. Existían  3 denuncias y 3 medidas judiciales antecedentes a los crímenes.   

Hasta el 31 de enero de este año 2021, debido a los femicidios 27 infancias perdieron a sus madres. 

Estas cifras surgen de observatorios civiles que se basan en el registro periodístico de los casos de femicidio en nuestro país, puesto que aún no contamos con las estadísticas oficiales del año 2020 del ministerio público fiscal que se basa en datos del Registro Nacional de Femicidios en la Argentina de la  Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Este registro fue creado en  año  2014 y recoge datos sociodemográficos de las causas de los poderes judiciales y ministerios públicos fiscales de todo el país, también desde el año 2016 existe  el Observatorio de Femicidios del Defensor del Pueblo de la Nación, pero los datos se publican siempre a año vencido.   

Continuamente escuchamos el término femicidio, pero de qué hablamos cuando hablamos de femicidios?  Nos referimos a la expresión más cruel del amplio abanico de violencias patriarcales que sufren las mujeres y las identidades asociadas a “la feminidad”, la palabra pone  énfasis en quienes son  asesinadas y por qué lo son. 

Poseen una doble dimensión, por un lado son crímenes de género, misóginos que gozan de gran tolerancia social en la cultura dominante y el Estado juega un gran papel en la impunidad de estos crímenes. Se ha tendido, convenientemente, a circunscribirlos a la esfera de lo privado y operan como un mecanismo de neutralización de los avances de las mujeres y las identidades contrahegemónicas, como castigo ante la transgresión del mandato de la feminidad y como mecanismo disuasorio ante la revelación de la dominación patriarcal. 

Esta dominación patriarcal no es simple machismo, forma parte fundamental de estructuras sociales consecuentes con la dominación capitalista. 

Terminar con ese sistema de dominación, sometimiento y  violencias construido para un sector de la humanidad requiere el cambio de ese sistema y amerita  leyes específicas con políticas públicas dirigidas a su prevención y erradicación: 

En el caso de la argentina, aunque  en el año   2009  se sancionó  la Ley de “Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que se desarrollen sus relaciones interpersonales”,  en el año 2012 se realizó una modificación del código penal que fueron   reformas vinculadas a delitos de género,  sancionadas  bajo la Ley  26791 “Ley de homicidio agravado por la especial relación del autor con la víctima”, en el 2018 se sancionó la Ley Micaela y recientemente se haya creado el Ministerio de la Mujer Géneros y Diversidad, las cifras permanecen constantes y sin descenso, al igual que las violencias patriarcales en general. 

La acción política, la movilización, la denuncia y la lucha de todo el movimiento fueron de vital importancia para estos avances en materia normativa, para la visibilización  de ese sistema y para la desnaturalización de éste. También es patente la complicidad del estado para mantener la impunidad que caracteriza a estas violencias. A través de sus instituciones y particularmente  mediante el aparato judicial, se reproducen las pautas patriarcales   permitiendo la impunidad a la que nos referimos y,  sin la presión de estas históricas herramientas populares, convierten la Ley en letra muerta. 

Es en esta realidad que  nos encontramos a menos de una semana del cumplimiento de 4 meses desde el Femicidio de Florencia Gómez, dirigente comunista y feminista perteneciente a la Federación Juvenil Comunista.

4 meses de impunidad: 

El 12 de Octubre del año 2020, Flor había salido a caminar por su ciudad, San Jorge, Provincia de Santa Fe: nunca regresó.   El femicidio ocurrió en un camino rural, a menos de dos kilómetros  de su casa. El camino es muy transitado, pero ese feriado nadie estuvo allí.   

Desde el inicio,  la investigación estuvo a cargo del Fiscal Carlos Zoppegni de la Unidad Fiscal de San Jorge. En las primeras horas, cuando aún varios miembros de la familia de Florencia  ni siquiera estaban al tanto de la situación, los medios ya estaban difundiendo las declaración del Fiscal con datos, por supuesto, innecesarios e incurriendo en errores que hoy, cuando hemos trabajado en pautas de comunicación, insistido en  el resguardo de las víctimas, son omisiones cómplices de la violencia inmanente hacia nosotras. La escena no fue cuidada y el trabajo fue desprolijo en los primeros momentos, los más importantes, luego de los sucesos que arrancaron  la vida de Flor.   

Desde un primer momento sus camaradas y compañeres exigieron que se caratule rápidamente el expediente con el agravante de femicidio y que se realice una investigación transparente y rápida. Su familia fue aceptada rápidamente como querellante en la causa a los pocos días del asesinato.  

A los 10 días del femicidio, se designó al Fiscal Omar de Pedro (de la ciudad de Santa Fe) para colaborar en la investigación.  Rápidamente el PC realizó la solicitud para ser incorporado como querellante en la causa por el femicidio de su dirigente y militante Florencia, una acción que reviste importancia vital no solo para la organización, sino para la participación política de los partidos en las causas de este tipo, será la primera vez que un partido política participa como querellante en una causa por femicidio. Poder aportar a la investigación y velar por el abordaje del caso cómo deben entenderse estos crímenes: desde una perspectiva política con toda la gravedad y las implicancias sistémicas que deben reconocerse.  A través de esta participación se reconocería que  el aporte de los partidos políticos como instituciones de participación democrática es central a la búsqueda de una solución social a la violencia patriarcal. Ante  la solicitud, y demostrando nuevamente irresponsabilidad, el fiscal Zoppegni se adelantó a opinar sobre el rechazo de la solicitud, inclusive antes de que los solicitantes fuesen citados ante el juez.   

Desde la primera vigilia, el día que encontraron a Flor, todas las semanas hubo manifestaciones en su ciudad, en todo el departamento de San Martín, con miles de personas unidas bajo el grito de justicia por Florencia,  el resto del país y en países vecinos también se hicieron eco con manifestaciones de todo tipo.   

Marchas y actos frente la fiscalía, vigilias, murales, jornadas culturales, radios abiertas, testimoniando sobre las mil flores que son el legado de Flor y exigiendo justicia por ella y por todas son parte  de la huella que dejó Flor y un recordatorio de que el su familia, amigos, camaradas y compañeres no olvidarán y no permitirán que  la justicia haga lo que tristemente ha sucedido con innumerables víctimas: que se olvide la causa.  

El pedido del PC, que se presentó con casi mil adhesiones de organizaciones sociales, políticas y ciudadanos,  fue apoyado por las partes intervinientes: la defensora oficial y la querella de la familia de la víctima. Sin embargo, el juez de Primera instancia en lo Penal del Distrito Judicial N° 11 Pablo Staiger, rechazó el pedido.  Esta medida fue inmediatamente apelada y el primero de febrero de este año,  al terminar la feria judicial, el Juez de Cámara Enrique R. Alvarez admitió el recurso de apelación y se espera la fecha de audiencia para finalmente lograr ser parte, como ha decidido el conjunto de la militancia y la dirigencia del partido siguiendo su tradición de defender a sus militante como lo ha hecho en los juicios de Lesa Humanidad ya que la búsqueda de verdad y justicia por el  asesinato de Flor no puede prescindir del aporte al proceso judicial de la organización donde participaba.   

La reparación que se espera no es solamente encontrar y juzgar al o los femicidas de Flor, reparación es derrumbar al patriarcado, que no haya ni una muerta más, que los medios dejen de comunicar en complicidad con la violencia, que la justicia actué, que las violencias dejen de ser el paradigma que marca la vida (y la muerte) de las feminidades.

Este 12 de febrero  organizaciones feministas,  el PC y la FJC realizarán marchas  y convocatorias  en reclamo de justicia por Florencia Gómez en Congreso (CABA), la fiscalía de la ciudad de San Jorge y todo el país, así como un acto virtual  que contará con la participación de partidos a nivel internacional, senadoras nacionales por Santa Fe, diputadas provinciales de Santa Fe, personalidades feministas  y artistas para continuar el reclamo de Justicia por Florencia Gomez.   

Lucharemos como Flor:  

Flor era una joven comunista trabajadora, militante territorial y por los derechos humanos, de las mujeres y diversidades. Llevaba 6 años militando en la Fede con altísimos grados de compromiso y movilización que se suman  muchos más de compromiso político y social. Ella se acercó aportando desde el arte a construir el espacio que hoy es LA PLAZA DEL CHE, en ese momento un terreno sin uso que con tanto amor ella y sus camaradas  de San Jorge transformaron en una plaza que funciona de centro social del barrio San Francisco. Todos  los días se proponía construir un mundo mejor, y para eso se capacitaba, trabajaba, abría su hogar  a todo quien la necesitara. Era una convencida militante y dirigente política, fue candidata a concejala en las elecciones 2019 y estuvo a 357 votos de lograr una banca, construyó desde su historia personal la lucha por las maternidades e infancias libres y  fundó  la revista El aguante, una publicación local donde vertía sus reflexiones. En la dureza de la pandemia Florencia continuó sus acciones,  se focalizó en su formación y la intención de que las políticas públicas se efectivicen en su localidad. Para ello  propuso la formación en perspectiva de géneros para la concejalía local, presentó proyectos de abordajes sobre las violencias de géneros en los territorios. Su acción se desarrollaba en consonancia con sus espacios de vida, espacios llenos de amor y con un lugar para todxs.

Continuar la lucha de Florencia, con su amor, su sonrisa y su convicción es continuar en esa lucha por justicia que queremos para la humanidad, en la igualdad que pretendemos. Por eso: Lucharemos como Flor. 

 

¡Justicia por Florencia Gómez!

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