Las cooperativas de trabajo en la escena nacional

Las cooperativas de trabajo en la escena nacional

Hacia finales de los 90, la crisis del modelo neoliberal impuesto por el tándem Menem-Cavallo y continuado por el gobierno de la Alianza era evidente. En este contexto de precarización laboral y altos índices de desocupación comienza a desarrollarse un movimiento de trabajadores que convertía en cooperativas de trabajo, a aquellas empresas quebradas, vaciadas o que directamente eran abandonadas por sus antiguos dueños.  

 

Por Federico Tonarelli (@tonarellifede)

La crisis de diciembre de 2001 con sus consecuencias sociales, económicas y políticas generó las condiciones para el crecimiento exponencial del movimiento y la organización de los trabajadores en cooperativas, situación que puso de manifiesto las tremendas consecuencias del modelo económico aplicado hasta entonces.  

Este proceso de recuperación de empresas por sus trabajadores generó también la revalorización de la herramienta cooperativa como modelo donde los trabajadores asociados, discutimos y definimos lo relativo al devenir de la empresa en un marco de verdadera democracia. 

A partir de entonces las cooperativas de trabajo no solo fueron formándose bajo procesos de recuperación de empresas, sino también en situaciones donde un conjunto de trabajadores se asociaba para desarrollar una actividad productiva de manera colectiva. Este reverdecer del cooperativismo de trabajo, hizo que también el estado lo utilice para desarrollar programas de empleo, reemplazando la asistencia personal e individual, por una nueva concepción donde los principios y valores del cooperativismo se difundieran entre los trabajadores desocupados que fueran asistidos. 

Mirando el proceso en perspectiva y luego de (por lo menos) dos décadas de crecimiento ininterrumpido, podemos decir que el cooperativismo de trabajo llegó para quedarse. Somos parte del entramado productivo de bienes y servicios nacionales, brindando trabajo a miles de compañeros y compañeras en todo el país, en todas las ramas de la actividad económica. Además, promovemos lazos de solidaridad y ayuda mutua entre compañeros y un fuerte arraigo con nuestra comunidad. 

Del mismo modo,  todavía debemos enfrentar un sin número de dificultades producto de la concepción binaria respecto del mundo del trabajo que aún anida en las instituciones. La arquitectura jurídica, política, impositiva y de seguridad social, está basada en el trabajo asalariado u autónomo y los trabajadores asociados a las cooperativas somos relegados respecto de nuestros pares asalariados.

Son estos los desafíos a los que nos enfrentamos en la actualidad. Sostener el crecimiento de nuestro movimiento, acompañando el mismo con la pelea por el éxito de nuestras más inmediatas reivindicaciones.