Nos fundimos en un solo grito, aborto legal

Nos fundimos en un solo grito, aborto legal!!

Hace apenas unas semanas fuimos protagonistas de un hecho histórico, luego de más de 100 años de lucha en la Argentina por la legalización del aborto, una gigantesca ola verde se daba cita por segunda vez frente al Congreso. En el 2018 estuvimos cerca de conseguirlo pero nos faltaba algo importante, la voluntad política del gobierno para aprobarlo. Ahora contamos con una ley; la 27.610, por la Interrupción Voluntaria del Embarazo y que ha sido promulgada el 14 de enero del 2021.

Por Solana López* (@solana.pc  @lohanaberkinsok

PH: @abrilxlirba

Hace ya 15 años en nuestro país se conformó la Campaña Nacional por la Legalización del Aborto, integrada por un amplio abanico político y social de mujeres y feminidades que asumieron la lucha de articular en la diversidad un proyecto de ley que permitiera la interrupción voluntaria del embarazo con asistencia de la salud tanto pública como privada y la responsabilidad del Estado en que se respetara nuestro derecho a decidir.

En unidad sorora:
El aprendizaje de la unidad nos permitió constituirnos en una marea potente. El feminismo es unidad, porque la sororidad nos convoca a ello. 
No sería posible hoy disfrutar de la alegría de este triunfo sin haber antes construido las redes suficientemente fuertes para sostenernos durante tantos años que venimos dando batallas contra el sistema patriarcal, en todos los frentes en que se nos presenta.


En los 80 con la vuelta de la democracia en Argentina comenzaron los primeros encuentros nacionales de mujeres, hoy llamados encuentros plurinacionales de mujeres, lesbianas, travestis, trans, no binaries y bisexualas. Ahí gestamos el feminismo popular, que tiene como condimentos, el territorio, la latinoamericanidad, las luchas anticoloniales y democráticas, las ecologistas y la esperanza en el buen vivir que nos enseñaron las hermanas del abya yala. 
Tiene feminismo, pero también tiene transfeminismo, el de Lohana Berkins y Diana Sacayán, el que aprendimos de las travas, sudacas, negras e indias de nuestro conurbano, en la lucha por el cuerpo y el deseo liberado de la opresión del sistema capitalista, patriarcal y prostituyente.
Nos gestamos, en los piquetes y ollas populares, en las asambleas y tomas universitarias, en los paros de trabajadoras y paros feministas de los 8 de marzo. Nos gestamos en las calles, resistiendo y tejiendo matria.
Y nos hicimos fuertes acompañandonos en los abortos cuando todavía era en clandesitinidad, acompañandonos en la supervivencia a las violencias patriarcales, empoderadas y muchas veces con el dolor lacerante de tener que exigir justicia porque hay una menos entre nosotras.
Nos crecieron alas, como dice la canción de Vivir Quintana.

Nuevos aprendizajes:

Un aprendizaje hermoso fue también darle curso a la creatividad. Si se trata de derribar un sistema imperante, también se trata de construir algo nuevo y para eso es necesario ser creativas.
Tomamos de nuestras ancestras la magia y allí donde lo acumulado de la historia y el movimiento popular no alcanzaba le dimos nuevos significados y formas. 
De verde y violeta, con glitter y tambores, con cantos y coreografías, con pañuelos blancos y verdes, con todas nuestras banderas revolucionarias y populares, gozando y organizadas tuvimos una victoria.
Aprendimos que con lucha y unidad se puede ganar, que hace falta correlación de fuerzas y decisión política, que con un gobierno amigo, es más transitable el camino que con los enemigos del pueblo.

 

Aquella noche del 29 de diciembre: 

Luego de un año tan complejo, un año pandémico, en el que vimos desfilar camiones llenos de cuerpos en Italia, de cuerpos de trabajadorxs que murieron a causa de un sistema que no frenó nunca, pese al covid,  sus fauces acumuladoras; de un año en que las violencias patriarcales se llevaron a nuestra Flor, a Flor Gomez, camarada de La Fede y la Corriente Lohana Berkins, con ella entendimos que todo femicidio es un crimen político, porque nos matan por nuestro rol transformador.
Aquella noche del 29 de diciembre, los siglos de brujas quemadas, el aborto legal al calor de la revolución bolchevique, los 100 años de lucha ininterrumpida de las comunistas por el aborto legal, el rostro de Fanny Edelman y las compañeras de la UMA (Unión de Mujeres Argentinas) y el de millones que anhelan que en los rincopnes del mundo se empiece a hacer un poco de justicia. Allí todos esos rostros fueron nuestros rostros, de alegría infinita, de llanto y grito y abrazo y piernas que se aflojan como caminantes después de largo andar y llegar al fin a la morada.

Ahora queda todo por hacer.