Sobre el Esequibo venezolano

Sobre el Esequibo venezolano

Un tema que mantiene ocupada la diplomacia venezolana desde principios de la república, son los asuntos que refieren a los 159 542 km² que comprenden la extensión de tierras que dan forma al Esequibo. 

Por Oliver Alvarez (@oliveralvarezpsuv)

 

En 2022 se cumplirá el Bicentenario de la primera vez conocida que un diplomático Venezolano  – por instrucciones del mismo Libertador Simón Bolívar – , introdujera una queja ante el Reino de Gran Bretaña a través del Dr José Rafael Revenga, con las siguientes palabras: “Los colonos de Demerara y Berbice tienen usurpada una gran porción de tierra que según los últimos tratados entre España y Holanda, nos pertenece del lado del río Esequibo”. Es absolutamente indispensable  – termina diciendo el diplomático venezolano -, que “dichos colonos o se pongan bajo jurisdicción y obediencia de nuestras leyes, o se retiren a sus antiguas posesiones”.

A pesar de que nuestro precedente histórico para este reclamo proviene de tiempos de la colonización, debe ser tomado en cuenta,  pues es la documentación anterior a que los terrenos en frontera con estos pertenecieran a Gran Bretaña. Vale decir entonces que fue en 1777 cuando se crea la Capitanía General de Venezuela por Carlos III y este delimita la frontera de España y Holanda por la zona oriental en el Río Esequibo, desde donde nace hasta que desemboca con el atlántico.

El imperialismo siempre ha tenido interés en quitarle a Venezuela este territorio. Por lo estratégico, por su riqueza en recursos minerales. Además representa geopoliticamente  para Venezuela una salida por el mar Atlántico. Perder este territorio reduciría a Venezuela su salida marítima solo al Mar Caribe. Una muestra de la conspiración que existe en torno a esta situación fue el laudo de París de 1899, donde Reino Unido tendría 2 representantes, 2 Venezuela y un neutral; por petición de Reino Unido, Venezuela fue representada por Estados Unidos. Vaya que conveniente pues fallaron en favor del Reino Unido!. Contar cuánto conflicto se ha tenido por este territorio puede llevarnos largo tiempo y una extensa investigación.

Dentro de los conflictos internos en Venezuela el detestable ex diputado Juan Guido, monigote del imperialismo ofreció la entrega del Esequibo venezolano a cambio de apoyo político, tal y como entregó la filial de PDVSA CITGO, constituyendo esto una de las acciones ejecutadas por cualquier actor político Venezolano más despreciables, además de ser una traición a la patria, un desprecio a la historia, a nuestra memoria histórica, al legado del Libertador Simón Bolívar y al legado de nuestro ejército patriota. En Venezuela si algo une a unos y otros en una sola idea y desde hace 20 años más que antes, es la convicción de que el sol de Venezuela nace en el río Esequibo, que ese territorio nos pertenece, y que esté de acuerdo o no con la Revolución Bolivariana, se considera traición solo pensar en entregar sin pelear ese pedazo de tierra que hasta la llegada de Chavez en Venezuela lo llamamos zona en reclamación.

El esequibo, no solo representa un pedazo de tierra, es estratégico, y con el paso del tiempo se hace más valioso, una fuente de recursos. Hay agua dulce  – hoy existen quienes dicen que este será el motivo de las próximas guerras -. Es un punto estratégico por la carrera espacial, por los minerales que posee y por la ubicación geográfica.

Los pueblos de Nuestra América están resueltos a ser libres de colonialismo, existe en la región ya un antecedente de agresiones por conflictos de reclamos de territorios, Las Malvinas puede representar para la Argentina lo que el Esequibo para Venezuela: Primero que nada soberanía, descolonización, fuente de recursos, autodeterminación. Pero luego de la guerra se convierte en punto de honor, pues se vuelve a convertir en suelo sagrado pues se vuelve a derramar sangre por la liberación.

El sur de América es territorio pacifico, que solo ha llegado a tomar las armas cuando se dispone a liberar, no a oprimir. Hoy nadie quiere soluciones bélicas a ningún conflicto, y menos Venezuela que atraviesa una profunda crisis económica inducida y que el escenario bélico no solo agradaría sino que daría justificación para intervenciones militares que pudieran acabar derrocando un gobierno legítimo y constitucional como lo es el del presidente Nicolas Maduro. La solución, tiene que ser el diálogo, pero debemos estar preparados.