Problemas emocionales y alienación en tiempos de desencuentros.

Problemas emocionales y alienación en tiempos de desencuentros.

Estamos observando que en estos últimos años el modelo hegemónico ha propalado la salida individual y el sálvese quien pueda, por un lado llevando al ser humano a no poder empatizar con sus semejantes e internarlo en una burbuja alienante y paranoide. 

Por Coco Sarli*  (@altcocosarli)

Por otro lado, propuestas colectivas de origen animista alimentan el pensamiento mágico, descomponen la estima de quienes se reconocen como mortales, les llevan a anclar su vanidad en seres etéreos e ingresar a un estado esquizoparanoide de difícil deconstrucción. A esto se le suman las crisis  económicas y sociales, desde las que gran parte de los sectores más empobrecidos de la sociedad fueron y son empujados a ganarse la vida de cualquier manera. En este contexto se producen sociedades laborales de hecho, con hijos, cónyuge, hermanos, tíos, sobrinos, padres, amigos… Esas sociedades laborales cuentan con un pequeño capital de arranque que puede ser el resultado de alguna indemnización por despido, la venta de algún bien, algún préstamo, el acierto de algún número a la quiniela, alguna herencia. La cuestión es que se comienza la actividad con mucho entusiasmo y expectativas, con poca organización y poca experticia. Es un grupo de personas que se quieren y cumplen un rol social y afectivo que nada tiene que ver con un grupo operativo de producción y trabajo. Todos hacen todo, ponen esfuerzo, esperanza, le dedican muchas horas y al momento de hacer las sumas y las restas, recoger los frutos, empiezan a aparecer las dificultades. Debido a la crisis generalizada y al target a que están destinados estos emprendimientos, la extracción de excedentes es escasa, los gastos fijos se van acumulando y se despliegan en el grupo nuevas crisis, no sólo económicas, sino también afectivas.

Crisis afectiva.

Desvalorización del líder natural del grupo, falta de confianza, fracturas grupales, competencias desorganizadas, quite de colaboración, mezquindades, sabotajes… Suele ser común el quedarse estupefactos al sentir, sin poder creer, que esa persona a la que tanto queremos nos está estafando, quedándose con nuestro esfuerzo y nuestro dinero sin darnos cuenta que la otra parte siente lo mismo, que todos pusieron lo mejor que tenían y no alcanzó. Que los vínculos se van transformando, que ya no podemos disfrutar de juntarnos a comer algo rico, que, como suelen decir los mismos involucrados, “por culpa de este emprendimiento en que nos embarcó este inútil”, no tenemos vida social, ni amigos, que nos estamos hundiendo todos: este grupo familiar y el barrio del cual queríamos extraer nuestro salario.

Inmersas en esta realidad, empujadas por este paradigma neoliberal que apunta a destruir absolutamente el tejido social alienando los grupos primarios para desarticular cualquier capacidad de organización y resistencia, están miles de personas que no encuentran explicación sobre lo que les pasa. Sería muy interesante acercarse a esta problemática, urdir de manera colectiva la trama que nos permita preservar vínculos tan importantes como son los afectivos, recuperar de alguna forma creativa el pensamiento colectivo, la confianza en el otro y, por ende, en nosotros e instrumentarse para crear grupos operativos de trabajo.

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