El arte como forma de empoderarse.

El arte como forma de empoderarse. 

Cierro los ojos, respiro hondo, marco 4, y suenan los primeros acordes de libertad. 

Por Carolina Rodriguez (@carola.defuego)

Todas las emociones juntas sucediendo en el mismo momento: nervios, ansiedad, risas, llantos. Arriba del escenario, en la calle tocando un instrumento, con un micrófono en la mano o, “a viva voz”, no existe género, no existe quietud, no existen cadenas de opresión. Podemos expresarnos, volar, entendernos. Unirnos en un mundo tan desunido y disputado, tan marcado y tan violento. 

Como dijo Mario Benedetti, “Cada unx sabe donde aprieta, y sabe también a que recurrir para aliviarse”, y la música, una de las tantas expresiones del arte, ha sido ese alivio, ese refugio, esa protesta, ese lugar de empoderamiento. Podría quedarme escribiendo líneas y líneas de lo difícil que es ocupar este tipo de espacios – como tantos otros más en este planeta subyugado por el capitalismo y el patriarcado – pero siento la necesidad de cortar esta vez una tela distinta. Una tela que haga más cercana la idea o pensamiento de todas las cadenas que se han quebrado, porque las hicimos mover, porque sabíamos que estábamos atadas y decidimos empezar a hacer, para cambiar lo que éramos y ser lo que somos, elegir la libertad. La música me provoca un sentimiento afín al término culturalmente denominado “Ohanna” – entendido como familia, la que unx elige -. La música me ha permitido conocer, viajar, expresar, transmitir, comunicar y demases no fáciles en este mundo de oprimidxs. Me dio poder en un mundo de comentarios y comparaciones machistas. Me dio amor hermanadx en mis compañerxs artistas. Me brindó libertad y comprensión en horas inciertas. Pero sobre todo – y transitando este nuevo paradigma, dónde no somos más invisibles – me brinda la sonrisa más grande el saber que éste momento es uno muy importante en el largo camino de la deconstrucción y la visibilización de mujeres, trans, travestis, queers, bisexuales y demás géneros existentes. Porque el arte es así. No entiende de encasillamientos, de fronteras, o de divisiones. Entiende de expresiones, de romper estructuras, de ser el canal que lleva al océano, al tránsito de lo nuevo. Si hago un recorrido histórico desde el plano artístico, en el siempre de los casos, fue desde la poesía, la música, la pintura, la danza o entre otras artes, que lxs seres humanxs se han expresado en contra de los sistemas de imposición. Porque el arte queda en el para siempre de quien se permita escuchar e interpelar. Es en este sentído, que inmersxs en una de las grandes olas feministas de la historia, donde “unidxs nos sabemos fuertes”, donde “si nos tocan a una reaccionamos todas”, el arte en cualquiera de sus formas se ha convertido en el grito unido de todas y todes proclamandonos por el aborto legal conseguido en el 2020, en el empoderamiento de la visibilización cuando a cuenta gotas nos dan un espacio para tocar o trabajar, en la fuerza que acompaña en momentos donde la justicia no está a la altura del reclamo feminista porque cada 23 hs matan a una piba más. El arte salva, el arte une, el arte nos empodera. Que no sea un día sólo el recordar la lucha de la mujer trabajadora, que no sea una semana solamente en la que tengamos más visibilización, y que sea una vida entera de común unión e igualdad de condiciones, es mi anhelo y lucha.  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *