Por el camino de la unidad.

Por el camino de la unidad.

El crecimiento de nuestro movimiento y la diversificación de actividades productivas que desarrollamos en los últimos 20 años, se dio en paralelo a un proceso de organización que sirvió de base para la formación de entidades de segundo y tercer grado. 

Por Federico Tonarelli (@tonarellifede)

Las federaciones fueron surgiendo tanto como organizaciones de tipo gremial, como así también como redes productivas por rama, en cada actividad. Por otro lado, las confederaciones o entidades de tercer grado lograron algo inédito en la historia del cooperativismo de trabajo. Poder aglutinar a la mayoría de las federaciones ya existentes, cuestión que el movimiento no había logrado resolver durante décadas de divisiones y desencuentros.

Este grado de organización permitió al movimiento contar con una representación acorde a su extensión territorial. Compañeros y compañeras que asumieron el rol dirigencial con absoluta convicción y que –al igual que al interior de las cooperativas- fueron elegidos en asambleas verdaderamente representativas. Una nueva generación de dirigentes cooperativos que siguiendo las mejores tradiciones obreras, no solo asumió el rol de representación delegado, sino que además, continúa trabajando en sus respectivas cooperativas de base. Esto evitó las consabidas desviaciones y sobre todo, permitió el contacto diario entre los representantes y el resto de sus compañeros.  

Durante los últimos dos años y a raíz de la debacle económica producida por las políticas aplicadas durante el Macrismo, lxs trabajadorxs autogestionadxs asociados en cooperativas de trabajo, nos propusimos ampliar el marco de alianzas. Entendimos que no era suficiente el importante proceso de organización alcanzado en el sector, sino que debíamos estrechar lazos con aquellos sectores que como nosotros promueven la producción y el trabajo. Es así como nació el “Espacio Producción y Trabajo” que aglutina a sectores del movimiento obrero (CTA y Corriente Federal de Trabajadores de la CGT), la Mesa Nacional de Unidad Pyme, pequeños productores agrarios y las entidades del cooperativismo de trabajo con sus dos confederaciones al frente. El flamante espacio propone políticas públicas que justamente, prioricen la producción y el trabajo en detrimento de la llamada “timba financiera”. De igual modo, el capital más concentrado se apresta a resistir el proceso organizativo que nos hemos dado para conservar sus privilegios. 

Se avecinan momentos de tensión política donde la unidad alcanzada por los cooperativistas de trabajo será fundamental. Reafirmarla y si fuera posible, ampliarla hacia otros actores del mundo del trabajo será la garantía que nos llevará al éxito de nuestras reivindicaciones. 



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