H. P. Lovecraft o el horror de lo innombrable

H. P. Lovecraft o el horror de lo innombrable


A poco de cumplirse 131 años de su nacimiento, repasamos vida y obra de este extravagante y controvertido narrador de mundos imaginarios, perseguidor de sombras y universos fantásticos, creador de deidades y religiones primigenias, que sin lugar a dudas cambió para siempre el género de terror y de la literatura fantástica.
Por Pablo Consiglio (@pablo_consiglio)

 

“No está muerto lo que puede yacer eternamente, y con el paso de extraños eones, incluso la muerte puede morir” (Del libro blasfemo El Necronomicón, del árabe loco Abdul Alhazred)
Howard Phillips Lovecraft nació un 20 de agosto de 1890 en Providence, la capital y ciudad más grande de Rhode Island, en Estados Unidos, y se crio en el seno de una rancia y venida a menos familia aristocrática de Nueva Inglaterra, región colonial que alberga un sinfín de misterios ocultos, que con el tiempo se convertirían en material de trabajo para su afamada obra literaria.
La tragedia golpeó de muy joven al creador de los mitos de Cthulhu y considerado el gran innovador del género de terror en la literatura. La crónica relata que su padre, Winfield Lovecraft, murió en 1898 en un centro psiquiátrico a causa de paresia, una enfermedad terminal derivada de la sífilis, cuando el escritor tan solo tenía 8 años. Diversos autores y biografías coinciden en que esta desgracia, sumada a la pésima relación que mantenía con su madre, Sara Susan Phillips, una puritana ultraconservadora, neurótica y reprimida, que atormentaba al joven Howard y lo presionaba para que no se separara de ella, alejándolo del mundo exterior, determinó el carácter extravagante y controvertido que caracterizaría toda su vida.
Entre otras extravagancias, se dice que la madre vestía al joven Howard con ropas de niña y le impedía por todos los medios jugar con otros niños. Al parecer, solo la muerte liberó a Lovecraft del pesado yugo materno, y si bien es cierto que recibió una educación de alcurnia y pretendidamente aristocrática, la sobreprotección familiar y su enfermizo cuerpo hicieron de él un alumno irregular, que jamás terminaría la secundaria.
El mito se generó. Encerrado en una enorme casona, donde vivía rodeado de personas mayores, alejado de otros niños y del mundo exterior, comenzó a desarrollar extrañas tendencias para un niño de su edad, como dedicar la mayor parte del tiempo a la lectura de libros en la biblioteca de su abuelo materno o alejarse en solitario para poder dejar volar a su imaginación. Así, sometido a un poderoso control materno y despreciado por sus pares, dejó que los universos imaginarios e historias fantásticas que creaba, se transformaran en el refugio donde poder escuchar los lamentos y las atrocidades de las deidades del bosque y las leyendas y relatos de las oscuras profundidades oceánicas o del espacio sideral.
Su carácter extraño, temeroso y solitario se vio alimentado quizá por las constantes pesadillas que sufría. Lovecraft le tenía pánico al mar. Dicen que por una intoxicación con pescado en mal estado. En su obra hay continuas referencias a horrendos e inmundos monstruos marinos, a putrefactos hedores portuarios. Los dulces, al parecer, eran su único alimento y no consumía ningún tipo de carne.
Se sabe que de muy niño leía poesía y con pocos años de vida ya escribía influenciado por el género policial. Incluso los cuentos fantásticos y de terror lo habían llevado a escribir algunas cosas ya de adolescente. Sin embargo, su comienzo en la literatura no está alejado del de cualquier principiante amateur, textos sin horizonte, dicen, por lo que algunos hablan sin más de un mal escritor.
Con 30 años y luego de la muerte de su madre en 1921, Howard tuvo que salir al mundo para conseguir un trabajo que le permitiera ganarse la vida y aunque los años de encierro habían hecho que ignorara lo que pasaba más allá de las paredes de la casona, decidió dedicarse a la escritura, que era lo único que a pesar de todo sabía hacer más o menos bien.
La profesión era ideal, le permitía ganar dinero y mantener distancia de los seres humanos. Eso cambió momentáneamente el rumbo de su vida, ayudó a alejar el pesimismo de la soledad, de lo que significaba vivir ahora con las tías solteronas, única familia que le había quedado luego de la muerte de su madre y su abuelo.
Fue una época donde algo de luz había comenzado entrar en las ennegrecidas sombras mentales de Howard. Se casó en 1924 con Sonia Greene y se fueron a vivir a Brooklyn, Nueva York. Pero duró poco. Lovecraft también le tenía un pánico visceral al sexo y el divorcio no tardó en llegar. Sin dudas, la personalidad de un individuo a veces se construye sobre principios que no pueden ser comprendidos por los demás. Fue entonces que decidió volver a la casona de Providence, donde se recluyó en la lectura y la investigación y sentó las bases para la creación de sus mejores obras.
Terror, literatura fantástica, ciencia ficción. Los que saben hablan de “cuento materialista de terror”. Al margen de las etiquetas, los investigadores coinciden en que sus influencias principales provenían de Lord Dunsany y Edgar Allan Poe y mencionan tres etapas en su obra. Una primera entre 1905 y 1920, conocida como la época de las Historias Macabras, donde escribía para la revista Weird Tales, que en 1917 publicó “Dagon”, su primer relato fantástico. Una segunda que va de 1920 a 1927, la etapa onírica, claramente influenciada por Dunsany; y una tercera de 1927 a 1937, época en que se constituyen los mitos de Cthulhu y se afianza ya como el escritor del horror de lo innombrable, que lo haría póstumamente famoso, con joyas como “La llamada de Cthulhu (1926)”; “El caso de Charles Dexter Ward (1927-1928)” o “En las montañas de la locura (1931)”.
Los dioses, los cultos nocturnos, las deidades y los Primigenios que existieron eones atrás, más antiguos que la humanidad misma, nos acechan bajo el fondo del mar, bajo las pirámides, bajo los inmundos pantanos de la tierra, donde esperan semidormidos y expectantes a que sus acólitos los ayuden a liberarse, a través de ancestrales rituales, de prohibidas sentencias, para emerger entonces y devorar con malevolencia y poderío todo a su paso. El terror a lo desconocido, el miedo como ordenador.
Howard Phillips Lovecraft fue poco conocido en su época. Es gracias a sus amigos que su obra se hizo famosa, porque él, él murió en la pobreza y el anonimato más absoluto el 15 de marzo de 1937, en el Hospital Jane Brown Memorial, en Providence, como consecuencia de un cáncer en el intestino. Fue enterrado tres días después en el cementerio de Swan Point, donde descansa en paz hasta hoy día.

2 comentarios sobre “H. P. Lovecraft o el horror de lo innombrable

  • 15 agosto, 2021 at 12:17 pm
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    Excelente artículo, claro e interesante. Invita a conocer su obra.

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  • 21 agosto, 2021 at 12:29 am
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    Excelente nota.

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