Cuando lo homogéneo, no va más. Una reflexión acerca de la homogeneización cultural.

Cuando lo homogéneo, no va más. Una reflexión acerca de la homogeneización cultural.  

 

Desde hace una incontable cantidad de tiempo, y en distintas etapas, el mundo está atravesado por migraciones constantes, que ponen en contacto a seres humanos de diferentes regiones, y en aquel acercamiento, se sucede el intercambio de sus culturas. Intercambio que ha derivado en una imposición cultural, diseñada por unos pocos, y donde afecta a casi todo el mundo en mayor o menor medida. 
Por: Carolina Rodriguez (@carola.defuego)

 

Posterior a la Guerra Fría, el mundo ha quedado inmerso en una globalización cultural, sostenida en el consumo masivo de una cultura en común. Esto, sumado al proceso de intercambio de mercancías que se sucede hace siglos, y diferentes procesos de colonización, ha configurado la creación de seres humanos con  normas y conocimientos compartidos, los cuales asocian inmediatamente a su identidad individual y colectiva. Esta situación devino en una tendencia, en la que se observa que las experiencias y costumbres humanas, son cada vez más parecidas en diferentes regiones del mundo, dando origen a lo que se conoce como homogeneización cultural
Íntimamente asociada con la reducción de la diversidad cultural, el proceso de homogeneización cultural, se logra a través no sólo de la popularización de símbolos culturales, sino también del apego a nuevas costumbres, ideas y valores. Desde el lenguaje, hasta la música que escuchamos, o los libros que leemos, o las series que vemos y en qué plataforma elegimos verla, todo está marcado por la cultura en la que nos encontramos inmersxs.
En este sentido, el arte es y ha sido un gran terreno, donde hemos de encontrar tanto un sector cooptado e inmerso en este mundo global, como así también trincheras de resistencia y bastiones de luchas Es en estos sectores opuestos al colectivo global, donde el arte es la esencia que mantiene viva la identidad de aquellas culturas que han sido invisibilizadas y hasta extinguidas, en pos de una única cultura, la que se encuentra asociada a los puestos establecidos por la división internacional del trabajo. 
Pero, veámoslo un poco, con tus ojos…
Son muchos los proyectos artísticos, que en cualesquiera de sus formatos,   intentan proponer una perspectiva distinta a la del consumo masivo, ya sea  desde una lógica de trabajo cooperativista o independiente de grandes sellos o productoras, hasta el contenido en sí mismo. Y así como están quienes generan el contenido, están quienes escuchan el llamado de estos. Actualmente la cultura de lo heterogéneo está tomando terreno cultural, gracias a la creciente popularización de quienes prefieren configurarse por fuera de un sistema que no les representa. 
A este respecto, es menester cuestionarnos constantemente nuestros hábitos y maneras de relacionarnos, si queremos lograr una mayor descolonización cultural. Empezar por pensar de qué nos alimentamos, a quién escuchamos, qué prácticas decidimos tener, etc.; y en sus respuestas y constantes preguntas consecuentes, encontrar las ventajas de lo que este presente histórico nos brinda, ya sea la posibilidad de la expansión de información gracias a la internet, o la posibilidad de lograr incorporar hábitos de otras culturas que nos regresen un poco más a la armonía con el planeta, su flora y su fauna.
Las herramientas existen concretamente, y el cliché de “cambiar el mundo, empieza por unx mismx” , adquiere sentido cuando podemos hacer de ello no una mera frase a repetir, sino más bien, cuando entendiendo nuestra propia realidad en sí, podemos aplicar mecanismos que sean funcionales a la vida de cada unx.

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