Gente que vuela: Skaters y el deporte que promueve el desarrollo personal a través del trabajo en equipo.

Gente que vuela: Skaters y el deporte que promueve el desarrollo personal a través del
trabajo en equipo.

“Se volar de tres maneras: como nadando, como si manejara un veloz avión que no
existe, como haciendo el amor. Conozco otros que vuelan como pájaros, como globos,
como rebotando en camas elásticas, como bajando escaleras sin tocar los escalones, o
dando vueltas como tropezón de astronauta. Sucede que vueles como vueles, estarás
yendo hacia delante. Esa sensación airea alguna parte que llamamos alma. Y el destino de
los voladores es disfrutar el alma”
Por Carolina Rodriguez (@carola.defuego)

 

Las primeras líneas del escritor uruguayo Guillermo De Posfay, resúmen en gran
medida la experiencia del arte de volar el alma. Con la suerte que me acompaña y así
también alguna que otra dirección en la que camino con mi ser, tuve el agrado de
encontrarme con una infinidad de personas que hacen su alma volar. Vuelan junto a un
skate, una bici, o patines, pero indistintamente la herramienta que lxs acompañe, están un
poquito más cerca del cielo.
Estas prácticas, son deportes que permiten una conexión sublime entre el cuerpo y
el espíritu de quienes lo realizan. El momento presente se vuelve instante y eternidad.
Además de tremendo momento, quienes estamos por fuera, podemos ver cómo el género
no es condición, y el respeto y la ayuda es el principio básico para estas personas, donde el
lema “si nos caemos, es para volver a levantarnos” se torna costumbre, pues cada caída – y
que son muchas – son un aprendizaje constante.
Específicamente en el barrio de Mataderos, bien al oeste de la CABA, fue que me
quedé observando unas cuantas horas a lxs pibxs que volaban. Desde afuera del skatepark,
se veían un montón de cabecitas de todos los colores volando. Entonces fue que me
acerqué a un grupito de ellxs, que estaba compuesto por personas de un rango etáreo muy
amplio – que iba desde niñxs hasta jóvenes adolescentes, y jóvenes adultos -. Les comenté
lo maravilloso que era desde afuera verlos, y entre risas y prácticas, me contaron que estar
ahí era un espacio de paz y de conexión. “Acá no competimos, está todo piola” dijo una de
las chicas del grupo.
Lo que acontece en estos lugares – si bien es un deporte que se viene practicando
desde hace bastante tiempo atrás -, es parte de una nueva generación marcada por valores
deconstruidos y en proceso de deconstrucción. Actualmente, se respira en el aire un clima
de cooperativismo y ayuda, donde la exclusión o privilegio queda de lado, para darle entidad
al sentimiento de común unión. Vemos que el discurso es muy distinto, y que incluso, las
condiciones de clase no terminan siendo limitantes al momento de querer acceder al
deporte.
A lo largo y ancho de la Argentina, se construyen cada vez mayor cantidad de
skateparks, que permiten la práctica del deporte de manera gratuita, y a su vez observamos
cómo entre quienes lo practican, se ayudan para el aprendizaje. Obviamente, existen
personas que trabajan enseñando este deporte – y que está buenísimo -, pero no es una
condición. Mismo también, uno de los más chiquitxs del grupo con el que hablé, me contó
que su patineta se la prestó por primera vez uno de lxs chicxs que estaba patinando, y que
no hacía mucho su papá le había comprado su primer patineta.
En esta práctica, nadie puede volar por vos y no podés volar por nadie. Pues sí, es
un deporte individual. Sin embargo, que más hermoso que la práctica cooperativista para
los desarrollos personales e individuales. Porque volar es fácil, despegar es lo que lleva
tiempo, pero todo es más simple cuando la competitividad no es el factor predominante, y
esto, merece la pena resaltarlo y expandirlo. Ojalá que todxs podamos en cualquier ámbito
de nuestras vidas, ser más voladores.

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