Escenas de un matrimonio: El amor como pulsión

Escenas de un matrimonio: El amor como pulsión.

Es casi una regla que cada tanto aparezca una película o serie, cuya temática te ponga a recordar viejos amores, o sea el dedo en la llaga de un hijx de padres separados. Escenas de un matrimonio, viene a cumplir ese recordatorio de que aún nos falta mucho por hablar sobre el amor romántico, acompañado de grandes actuaciones y, una visión fresca y cruda sobre un clásico del cine.
Por: Facundo Tapia(@_facundotapia)

 

Hace muy poco la plataforma de HBO Max estrenó en reboot del film de Ingmar Bergman, en manos de Hagai Lavy, creador por ejemplo del serión “En terapia”.
Si algo tienen en común todas las adaptaciones de “Escenas de un matrimonio” es el punto clave de que la pareja de actores debe ser interpretada por grandes talentos, y esta serie no es la excepción a esa regla. Oscar Isaac y Jessica Chastain llevan progresivamente el cariño y odio de Jonathan y Mira, una pareja que se quiere, pero ya no se soporta más.
La serie presenta en cinco episodios el tedio y monotonía que lleva hacer el duelo por perder un amor en un segundo, o en varias cuotas.
De esta manera, vemos un periodo de años reflejado en cinco momentos específicos, una suerte de cinco puntos de giro, donde Mira y Jonathan van a practicar un juego de superioridad moral y verdades absolutas que ilusoriamente, parecieran aliviar el dolor en una separación, solo que desde un punto tan alto a nivel interpretativo, que la serie hace que muchas veces te quedes con sentimientos ajenos a flor de piel.
En base al carácter “proge” de la adaptación, Mira y Jonathan cargan una superioridad moral que rechaza cualquier estereotipo básico de la separación de una pareja heterosexual. A diferencia de la historia original, Mira es una joven empresaria y “proveedora” de la casa. Cumple con el rol social dentro de la pareja, que históricamente cumplió el hombre, y Jonathan tiene bastante apertura hacia ser una persona sensible, empática y notablemente presente en la vida de su hija. Si bien, las separaciones se dan por procesos que pueden ser minuciosos y progresivos (y de hecho es lo que sucede en la propia historia), la serie presenta una pareja poco convencional, un matrimonio idilio, que en cierto punto, te puede desafiar a encontrar cuál será el punto de quiebre en una pareja que tiene todas las de ganar (claro que si conoces la historia original, no hay mucho por deducir).
Mira y Jonathan, son una proyección, el querer que el amor romántico, la monogamia, la paternidad y el deseo, bajo una lupa moderna, pueden ser tratados desde otra perspectiva, más empática; Y por más que desde una opinión personal, levanto el pulgar hacia intentarlo (ante la duda, y la imposibilidad de deconstruir del todo, siempre ser empático) pero la propia serie se encarga de dejar en claro qué el deseo y al amor se manejan en sistemas oxidados, pueden ser prácticos y adaptables, pero definitivamente no son universales.
Párrafo aparte es el planteo de las primeras y últimas escenas de cada episodio, que funcionan por un lado como una especie de cápsula del tiempo, donde vemos cómo cada actor ingresa y se mete en personaje en un set manejado en tiempos de pandemia, con cuidados y protocolos que quizás algún día nos sean ajenos e inentendibles para otras generaciones, pero que hoy nos remiten directamente a un presente conflictivo, y cada final, con una secuencia de créditos que deambula por cada rincón de la casa de una serie que se maneja prácticamente en interiores, pero mostrando los lugares que los personaje pisaron durante cada capítulo, fríos y en soledad, como aquella última escena de “Antes del amanecer” donde el director Linklater mostraba los escenarios de una historia, que sin los protagonistas, no son nada.

 

Juego 50MM:
Bajo la lupa de un revisionismo histórico, siempre se descubren nuevas perspectivas sobre películas o series que amamos y vimos hasta el cansancio. Siempre es interesante estar abierto a nuevas visiones sobre lo que consumimos, para entender que a veces, cuando no era natural hablar de responsabilidad afectiva y respeto sobre las decisiones del otro, se crean visiones probablemente erróneas sobre historias populares.
En base a esto y bajo la línea de la serie, ¿probaste ver de nuevo “500 días con Summer”? ¿Qué opinas sobre el personaje de Summer?
Te leemos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *