Mar libre

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De nuevo los sectores más conscientes de la sociedad se organizan y ganan la calle para defenderse de los riesgos ambientales y del saqueo de los bienes comunes.
Por: Julio Acosta, secretario general de la FeTERA

 

De nuevo los sectores más conscientes de la sociedad se organizan y ganan la calle para defenderse de los riesgos ambientales y del saqueo de los bienes comunes.
Por su lado, el gobierno nacional apurado por la necesidad de obtener ingresos para cumplir con los pagos de deuda externa profundiza el extractivismo y el saqueo, en este caso de los hidrocarburos. Dando continuidad a la entrega de los recursos nacionales a las corporaciones multinacionales iniciada por Mauricio Macri, quien en mayo de 2019 llamó a Concurso Público Internacional para adjudicar 18 áreas marítimas en la plataforma continental.
El 30 de diciembre 2021 el gobierno da por aprobada la Evaluación de Impacto Ambiental y a través del Ministerio de Medio Ambiente, encabezado por Cabandié, autoriza la exploración y explotación de petróleo y gas frente a las costas bonaerenses.
Los pueblos costeros se oponen y exigen a los gobiernos nacional, bonaerense y municipales que anulen los permisos otorgados a las petroleras sobre áreas frente a sus costas y apelan a la convocatoria a movilizaciones populares en todos los pueblos y ciudades.
La explotación hidrocarburífera es contaminante cuando se realiza en forma convencional y los riesgos ambientales aumentan cuando se realiza sobre plataformas submarinas. La explotación se da en condiciones extremas y los riesgos de derrames que comprometan la biodiversidad son muy altos.
El motivo fundamental por el que este gobierno da continuidad al modelo neoliberal de entrega de los recursos a las corporaciones multinacionales está en que reconoce una deuda externa fraudulenta e impagable que ata al carro de la dependencia a nuestro país. La deuda externa reconocida por el gobierno implica un ajuste para las presentes y futuras generaciones además de resignar recursos indispensables para cualquier intento de desarrollo y cambio de modelo productivo.
El ejemplo de los pueblos de Chubut y Mendoza oponiéndose a la megaminería, la ampliación constante de áreas de siembra deforestando nuevos terrenos, destruyendo el hábitat y la biodiversidad y la utilización del glifosato con sus terribles consecuencias para la salud, la pasividad frente a la oportunidad de recuperar el sector eléctrico y la negativa a nacionalizar los puertos, el comercio exterior y las vías navegables en manos de corporaciones extranjeras y la falta de voluntad política de expropiar como en el caso de Vicentín, ponen en evidencia la decisión de darle continuidad al neoliberalismo. Neoliberalismo que en el caso argentino se sustenta sobre la base de una fuerte intervención del Estado que favorece los negocios de las multinacionales como es en el caso de la exploración y explotación hidrocarburífera frente a las costas argentinas y fortaleciendo una matriz productiva extranjerizante.
Nos pronunciamos por la soberanía energética. Implica que la producción y explotación de las áreas de energía esté en manos del pueblo para decidir que producir, cómo producir y para quienes producir y para poder determinar que el destino de la renta energética no sea la fuga hacia las casas matrices de las multinacionales. Sin soberanía energética no es posible cambiar el actual modelo productivo basado en el extractivismo, el saqueo, la depredación de los recursos y el medio ambiente.
La lucha contra la extranjerización de la Energía es el eje de nuestra propuesta. Recuperar Soberanía sólo será posible con la decisión popular de organizarse, luchar y movilizarse.

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