Movimiento obrero y lucha de clases en Argentina. Una historia de gestas emancipadoras, represiones y  sueños

Movimiento obrero y lucha de clases en Argentina. Una historia de gestas emancipadoras, represiones y  sueños*

En 1864, Carlos Marx fundó la Asociación Internacional de Trabajadores, conocida en todo el mundo como Primera Internacional. En su inauguración, planteó las razones de lo que consideraba el reclamo principal e inmediato de la clase obrera de ese entonces: la limitación de la jornada de trabajo. A miles de kilómetros de distancia, en Argentina y de la mano de las grandes inmigraciones de trabajadores y trabajadoras,   las y los obreros levantaban la consigna de la reducción de la jornada con tope  horario e  igual salario, como  proclama centrales en las primeras reavivaciones de la clase a la par que se consolidan las nacientes experiencias sindicales en el país más austral del mundo.
Por: Ernesto “Quiqui” Trigo  – (trigo.ernesto@yahoo.com)
Orígenes del Movimiento Obrero en Argentina. 

 

Pasada la primer mitad del siglo XIX, allá por el año 1857 se funda la Asociación Tipográfica Bonaerense y también la Sociedad de Zapateros San Crispín, a modo de  herramientas de carácter mutualista y no estrictamente sindical. En 1877 se constituyó la primera estructura sindical de nuevo tipo: la Unión Tipográfica Bonaerense,  que un año después,  sostuvo una huelga contra la baja de salarios impulsadas por las patronales en detrimento de las y los trabajadores. Como consecuencia de la lucha, se firma el primer convenio colectivo. Durante  la década del 80 del siglo XIX, se crean las primeras organizaciones obreras, como ser la Sociedad Obrera de Albañiles, la Unión Obrera de Sastres, los obreros del cuero (Talabarteros), La Fraternidad (Ferroviarios), junto a otros dispositivos  obreros. Los comienzos de las organizaciones gremiales se dan entonces  en torno a conflictos concretos, alineados por los grados de explotación que sufrían. El poder de la oligarquía y el aparato estatal a su servicio, apuntaban contra esas organizaciones entendiendo que la consolidación de estas atentaba contra el “orden institucional” que no era otra cosa que la represión abierta de las clases dominantes contra la militancia de los obreros, sus reivindicaciones y las tácticas que cada vez más se consolidaban dentro de una estrategia de unidad obrera.
Para el año 1895, se destacan  grandes  huelgas que planteaban aumento de salario, reducción de la jornada laboral, eliminación del trabajo a destajo, etc.  En este proceso se destaca la huelga de 46 días de los obreros talabarteros, junto a los panaderos y de la madera, entre otras.
 

 

1° de mayo de 1890: internacionalismo y reivindicaciones propias.

 

Ni la inclemencia del tiempo, ni las grandes lluvias, ni las amenazas de los patrones de despedir a quienes faltaran a sus labores, ni  las provocaciones y hostilidades impidieron la concurrencia.  Hacia el mediodía del jueves 1° de mayo de 1890 entre 1.500 y 1.800 personas se acercaron al Prado Español, ubicado en el barrio porteño de la Recoleta.
La gran prensa (parte del bloque de poder dominante), como ser el diario “La Nación”,  publicaba en sus ediciones: Entre nosotros, el hecho no puede tener gran importancia porque ni hay cuestión obrera, ni subsisten las causas principales que le han dado importancia en Europa y los Estados Unidos”.  Esta burda afirmación,  buscaba encubrir  la preocupación por los ascenso de las huelgas obreras y su creciente articulación internacional con miradas concretas sobre el rol histórico de la clase trabajadora  contando ya con gran una experiencia en el haber denominada “Comuna de París” (el primer gobierno obrero de la historia). Para ese entonces, el mismo diario “La Nación” sentenciaba que  Carlos Marx era “un verdadero y completo Lucifer, una criatura bellísima dotada de una inteligencia suprema que había consagrado a la ruina de la humanidad”. La prensa local, siguió describiendo a los conflictos y las luchas obreras como los males del ”progreso y de la institucionalidad.”
El presidente del Comité organizador José Winiger, a modo de apertura del acto, recordó a los caídos en Chicago.  La asamblea votó una serie de puntos, que incluían la bandera de la jornada laboral de ocho horas. También la prohibición de trabajo para niños menores de 14 años (y jornadas de no más de seis horas para jóvenes entre 14 a 18 años); la abolición de las tareas nocturnas en todas las fábricas que pudieran prescindir de estas; el descanso semanal de 36 horas; la prohibición de sistemas de producción perjudiciales para la salud; la suspensión del trabajo a destajo; y la inspección de los talleres y fábricas por parte de agentes estatales aprobados por los empleados. Se incorporo fuertemente la “cuestión femenina”, dándole la espalda a los agudos prejuicios de la época se exigía la “prohibición del trabajo de la mujer en todos los ramos de la industria que afecten con particularidad el organismo femenino”. A la vez, surgía una consigna disruptiva: “Es obligación reconocer a las obreras como compañeras, con los mismos derechos, haciendo valuar por ellas la divisa: lo mismo por la misma actividad”.
El centro gravitacional estaba puesto en la organización de las y los trabajadores y las demandas contra el estado.
La fundación de la FOA y el problema de la unidad.

 

Durante el 25 de Mayo y  el 1 y 2 de junio de  1901, se funda la FOA (Federación  Obrera Argentina). Contando con casi plena  participación de todas las organizaciones obreras del momento. En su ceno coexistían dos corrientes principales, el anarco sindicalismo y los socialistas.
En el segundo congreso de la FOA en 1902 se retiran los socialistas junto a otros gremios, creando la Unión General de Trabajadores (UGT). Para estos,  había que reconstruir el concepto de uso de la huelga como medio de lucha: “La huelga puede ser un medio de lucha eficaz cuando sea declarada contando con una previa organización, que ofrezca posibilidades de triunfo…rechazamos en absoluto la huelga general toda vez que sea realizada con fines de violencia y revuelta que podía lejos de favorecer al proletariado, determinar, en todos los casos reacciones violentas en la clase capitalista que contribuyen a debilitar al la organización obrera”.
El programa de la UGT pedía jornadas de 8 horas, prohibición de trabajo a menores de 14 años, mínimo salario en base oro, para mujer como para hombre, descanso dominical, responsabilidad patronal en accidentes de trabajo, abolición del trabajo nocturno salvo expresa necesidad, y reconocimiento del 1 de mayo como fiesta oficial.
En 1905 las  posturas reformistas dentro del partido socialista provocaron el nacimiento de la  corriente llamada “sindicalismo revolucionario”. Las y los revolucionarios  se va a concentrar en la UGT, de perfil socialista/reformista. La militancia sindical revolucionaria vuelve a reivindicar la lucha de clases,  la acción directa, la huelga general y proclama la unidad del movimiento obrero mediante un  pacto  entre la UGT y la FORA.
La corriente sindical revolucionaria  llega a protagonizar grandes luchas obreras junto a los anarcos sindicalistas, como la huelga de inquilinos de 1907, la Semana Roja en 1909 y las huelgas del Centenario en 1910.  
Las huelgas del Centenario se producen el 1 de mayo de 1910. La FORA y la CORA (Confederación Obrera Regional Argentina) anuncian un paro por tiempo indeterminado para el 18 de mayo de 1910. En las vísperas fueron atacados locales políticos y sindicales, y diarios anarquistas y socialistas. La huelga va desde el 16 al 21 de mayo.
Para finales de 1918 se organiza una gran huelga en los talleres Vasena con tomas y  movilizaciones, que se ven violentadas cuando la patronal contrató rompehuelgas armados, que atacaron cuando la policía cargó contra los obreros y con pleno apoyo del gobierno radical de Hipólito Irigoyen. El pico de la represión se dio durante el  8 y 9 de enero de 1919 en medio del sepelio de los obreros caídos. El saldo fue de varios centenares de muertos, hombres, mujeres y niños y un  conteo de miles de detenidos.  A este suceso se lo llamo “Semana Trágica”
Para ese entonces, la FORA comienza a trabajar la organización sindical de los trabajadores rurales. Tiempo atrás, esta había organizado en Río Gallegos  la Sociedad Obrera de Río Gallegos dirigida por Antonio “el Gallego”  Soto (máximo dirigente). La reivindicación de la organización sindical se concentraba en la mejora de las condiciones laborales y  aumento de salarios. Luego de firmar un convenio, el mismo no es respetado por la patronal. Los peones comienzan una huelga. El gobierno nacional envía al ejército al mando del Teniente Coronel Benigno Varela, en defensa de “la propiedad privada”, que según los dueños de las estancias corrían el peligro de ser “expropiadas” por los sindicalistas. El ejército terminó fusilando alrededor de 1500 trabajadores rurales, en lo que se llamo”La Patagonia rebelde” En 1923 un obrero anarquista, Kart Wilckens ajusticia al Teniente Coronel Varela con una bomba y varios balazos vengando la masacre.
 

 

Las centrales Argentinas y sus perspectivas ideológicas.

 

Para el año 1926 existen tres centrales sindicales: la Central Obrera Argentina (socialista), la Federación Obrera Regional Argentina (anarquista), y la Unión Sindical Argentina (sindicalista/comunista). Dentro de la USA la corriente militante comunista participa activamente. En la declaración fundacional de la organización  se reivindica la revolución socialista. Hacia 1926 los militantes comunistas  conducen  gremios dentro de la USA pero también dentro de la  COA.
En 1929 los militantes sindicales comunistas, siguiendo los lineamientos de la Internacional, cambian su estrategia política y plantean lo que se conoció como el período de “clase contra clase”, impulsando organizaciones sindicales clasistas  fundan el Comité de Unidad Sindical Clasista (CUSC).
Para finales de  1930,  casi coincidiendo con el golpe de Estado y dando comienzo a lo que dio en llamarse la “década infame”, se constituye el comité que debe convocar al Congreso Constituyente de la CGT.
 

 

De cara a la segunda mitad del siglo XX.

 

En este breve recorrido histórico, intentamos graficar los revolucionarios orígenes del movimiento obrero argentino, como así también las contradicciones y las tensiones entre las corrientes que se desarrollaban en su ceno. Llegando hasta lo que se denomina la década infame y que marcan un quiebre respecto a las líneas trazadas por el movimiento obrero, signada esta etapa por una fuerte represión de la mano del golpe de estado oligárquico de corte fascista  del año 30`,  que enfoco su aparato represivo contra la militancia revolucionaría,  especialmente la militancia sindical comunista.
Para esos entonces, el mundo entre guerras se preparaba para una abierta contienda bélica sin precedentes y de marcado carácter ideológico contra el proletariado y su cada vez más cercana “revolución mundial contra el capitalismo y por el comunismo”.
Por estas zonas del mundo, comenzaban a primar la estrategia reformista que proponía salir de la lucha revolucionaria y del “clase contra clase” y las históricas  posiciones anarco sindicalistas para comenzar a participar (en un gran pacto de  alianzas de clase) de los gobiernos y estamentos del estado burgués, a cambio de algunas reformas. Este periodo se da de la mano de la conformación del partido laborista con la figura central del general Perón, que llegara al gobierno mediante un golpe de estado militar (como parte del Grupo de oficiales unidos) y que luego conformara el “Partido Justicialista”.
Las luchas obreras no dejaron de existir, la organización de los trabajadores con lineamientos revolucionarios siguieron,  a pesar de la represión existente, sobre todo a la militancia comunista que veía un freno a la efervescencia obrera. Prueba de esto es la aplicación de la antigua y nefasta ley 4144 (ley de residencia) y la expulsión de trabajadores militantes comunistas de otras latitudes que residían en el país
Pasada la mitad de la década del 40, en un acto de unidad internacional de las y los trabajadores, se funda la FSM,  como resolución del congreso mundial. La Federación sindical mundial nace en Paris como central sindical internacional clasista, revolucionaria y que lucha abiertamente por el socialismo. El nuevo mundo contaba con una central que pretendía canalizar las luchas dentro una estrategia emancipadora y global de la clase trabajadora,  para  “combatir la guerra, sus causas, y trabajar por una paz estable y duradera”, tal como se plasmara  en su primer estatuto.
En Argentina se consolidaban las dos miradas predominantes en el movimiento obrero. La mirada reformista y la revolucionaria, que entendía que la estrategia seguía siendo la toma del poder por los sectores obreros y que veían en el gobierno justicialista un proyecto burgués que con acentuada demagogia y tibias concesiones, frenaba la vocación de lucha de la clase obrera argentina por el poder, entendiendo que todo lo demás es ilusión.  
Para 1955, la llamada “revolución libertadora” toma el poder con un golpe de estado y rápidamente reprime a los sectores de la izquierda peronista y a las y los militantes comunistas. 
Para 1957  se funda la inter sindical de los trabajadores, organizando a sindicatos de todo el país y convocando a la huelga general contra la tiranía militar.

 

 

La revolución Cubana y el “Cordobazo” Argentino.

 

La revolución cubana significo para vastos sectores trabajadores una inyección de perspectiva revolucionaria  por el socialismo y la liberación nacional. En 1959 y de la mano de esta, se abre una seria de procesos en América que reactualizan la concepción socialista y la luchas de las y los trabajadores por el poder.
En Argentina se abre un proceso de acumulación de los trabajadores dentro de la idea del socialismo nacional y en oposición al sindicalismo entreguista, reformista y colaboracionista, (incluso colaboracionista con la dictadura militar que tomo el poder en 1966).
Como respuesta a esta posición predominante en el interior de la CGT, nace la CGT de los Argentinos, recogiendo lo mejor de la tradición historia de lucha y pronunciándose como una central obrera de corte anti imperialista y en lucha por el socialismo como sistema capaz de darle curso a las necesidades de las grandes masas de trabajadores. La dictadura y su plan económico neoliberal  en consonancia con los lineamientos emanados por el poder central y los EEUU, se hacía cada vez más insoportable. La CGT de los Argentinos convocaba a un histórico y multitudinario  acto el 1ro de Mayo de 1969.
 

 

Obreros y estudiantes, unidos y adelante

 

Para el  29 de Mayo de 1969, se produce uno de los hechos más significativos en la historia del movimiento obrero clasista argentino. Miles y miles de obreros marchan sobre Córdoba capital, junto a estudiantes que entendían la lucha como una alianza obrero estudiantil en contra de los planes neoliberales impuesto por la dictadura a punta de fusil. Al llegar al centro de la ciudad  son recibidos  con balas por parte de la policía. El compañero obrero del SMATA, Mena, cae abatido por las balas. Se desata una encarnecida batalla callejera donde los obreros encabezados por el dirigente de Luz y Fuerza,  Agustín Tosco (Icónico referente del sindicalismo de liberación), toman la ciudad y le dan un golpe letal a la dictadura de Ongania. Distintas experiencias de alto calibre se reproducen en el interior del país..
El proceso de acumulación política y organizativa de los trabajadores seguía en ascenso, a pesar de los esfuerzos segregadores y cómplices del poder de sectores del sindicalismo conciliador y colaboracionista.
No hay peor fascista que burgués asustado.

 

Para el primer lustro de 1970, el movimiento obrero había desarrollado distintas tácticas, que iban desde la huelga general, el sabotaje y la lucha armada. Dentro de una estrategia de unidad y de acercamiento a la vía socialista. Esto daba cuenta del grado de acumulación de los trabajadores y sus organizaciones sindicales y políticas. La respuesta de los sectores dominantes y el bloque de poder histórico (con marcados tintes fascistas) no se hizo esperar. Entre otros males (si no el principal) surgió la Alianza Argentina Anticomunista, como elemento paramilitar/estatal para la represión de los cuadros y militantes obreros  más avanzados. Los atentados contra las organizaciones sindicales crecían; para mediados de 1975 la sede central del sindicato de obreros valijeros, talabarteros y artículos de viajes (hoy sindicato Argentino de la manufactura del cuero) sufría dos atentados con bombas, despezando en ambas oportunidades todo el edificio.
Para Marzo de 1976, se concretaba el golpe de estado fascista cívico,  militar,  empresarial y clerical, a modo de respuesta directa a la gran acumulación política y organizativa de la clase trabajadora, el pueblo y su organización. El foco de la represión se centro en los militantes sindicales y trabajadores más comprometidos. Más del 75% de las y los 30000 compañeras y compañeros detenidos y desparecidos eran jóvenes trabajadores y dirigentes sindicales. La cárcel, la tortura y el exilio fue el destino de otros cientos de miles de compañeros y compañeras.
La respuesta de las y los trabajadores fue inmediata, se destacan la huelga de los trabajadores del subte de buenos aires en 1976 por la detención de sus delegados. Los sabotajes, paros, y acciones de resistencia diversas, pasan a ser parte de los planes de lucha de las organizaciones obreras. Para 1981, se conforma la inter sindical y convoca al paro genera  contra la dictadura genocida.
Fruto de las luchas y las presiones, pero  dejando una herida que hasta el día de hoy nos duele y nos tiene en constante vigilia, la dictadura convoca a elecciones generales para 1983.

 

 

El verso de “no se puede”. 

 

La caída del muro de Berlín, la disolución de la URSS y el campo del este, abrieron las puertas a los gurúes del fin de las ideologías. En todo caso, el planteo de que lo máximo a lo que la humanidad puede alcanzar como organización social es el capitalismo, calo duro en las capas obreras, principalmente en sus conducciones. A pesar de los relatos camaleónicos y entreguistas,  (llevando grandes organizaciones sindicales con historia de lucha a acompañan las privatizaciones y el saqueo del país dentro de una lógica de sálvese quien pueda) quedaban bastos focos de resistencia. El grito de Burzaco (que da nacimiento a la CTA histórica) propone conformar un nueva central con convicción profunda de lucha que resista el saqueo a la vez que avanza en las premisas políticas para la construcción de una sociedad más igualitaria. Tiempo después, las miradas reformistas hegemonizarían nuevamente la conducción, fracturándose esta en dos nuevas centrales.
A finales del 90 y comenzados los años 2000, se abren en toda Latinoamérica una seria de conflictos sociales encabezados por trabajadores que fueron expulsados de sus puestos de trabajo ante el cierre masivo de fabricas y centros de trabajo fruto de la barbarie neoliberal y la total subordinación al capital monopólico transnacional. En Argentina las y los trabajadores expulsados resucitan el “piquete”, como forma de parar el movimiento del capital, esta vez desde afuera de los espacios productivos. El proceso abierto en el estallido del 2001, empieza ser captado por un proceso de recomposición burguesa apoyado nuevamente en las principales organizaciones sindicales y la central mayoritaria, la CGT.
 
 
Nuevo siglo,  nuevos y viejos desafíos.

 

El llamamiento de Fidel Castro en el 15  congreso (año 2005) de la federación sindical mundial a la reconstrucción de la estrategia de unidad clasista y de la FSM como central internacional de las y los trabajadores que luchamos por el socialismo y contra la explotación capitalista, realzo las voluntades de lucha en todo nuestro continente americano.
En Argentina, nuestro país, comenzaba un proceso de acumulación, reactualización y referencia del sindicalismo clasista  (que tiene sus orígenes en la resistencia al neoliberalismo en los 90) encarado por las FSM y sus organizaciones afiliadas, dando referencia a las y los trabajadores que creemos que un mundo mejor es posible, pero solo si es en socialismo y con protagonismo activo de la clase trabajadora y los obreros como centro de poder del pueblo contra la barbarie capitalista y su vanguardia: el imperialismo.

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